Biblioteca

10. Esteban Gutiérrez Díaz-Bernardo, Morachos de ayer (1867-1939). Ensayo de un diccionario biográfico. Tercera edición corregida y aumentada

En nuestro empeño, tal como en su día anunciábamos, de ir puliendo y desarrollando una de las obras de mayor enjundia aparecidas en Memoria de Mora, nos satisface publicar hoy una tercera edición, sensiblemente aumentada, de nuestro diccionario biográfico Morachos de ayer (1867-1939), que acoge ahora, además de las obligadas correcciones y enmiendas, varios centenares de nuevas fichas —hasta completar casi 5.800— procedentes en su mayoría de informaciones reunidas en el Portal de Archivos Españoles (PARES), que venimos explorando en los últimos tiempos. Ir al libro.

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9. Mora en la «Causa General». Transcripción de Esteban Gutiérrez Díaz-Bernardo

La Causa General, o más propiamente la Causa General instruida por el Ministerio Fiscal sobre la dominación roja en España, fue un exhaustivo proceso de indagación emprendido por el Gobierno de Franco tras la Guerra Civil (1936-1939) con el fin de recopilar información, a través de instituciones y testigos, acerca de «los hechos delictivos cometidos en todo el territorio nacional durante la dominación roja», tal como rezaba en su preámbulo el Decreto de 26 de abril de 1940, que instituía legalmente dicho proceso.

No obstante la incuestionable parcialidad que exhibe ya desde el título mismo, la Causa General (CG) no deja de constituir una fuente histórica de primer orden que no debe ser desdeñada, sobre todo cuando, como en nuestros días, tenemos acceso directo a ella mediante su digitalización en el PARES o Portal de Archivos Españoles… Ir al libro.

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8. Esteban Gutiérrez Díaz-Bernardo, Morachos de ayer (1867-1939). Ensayo de un diccionario biográfico. Segunda edición corregida y aumentada

Dos años justos después de la primera, nos complace publicar hoy una nueva edición de la que creemos una de las obras de mayor empeño aparecidas en Memoria de Mora. Partiendo de la versión inicial, de diciembre de 2013, corregimos en esta segunda las erratas y errores advertidos en aquella a la vez que incrementamos tanto el número de entradas como los contenidos de muchas de estas. Proceden de algunas obras y artículos sobre nuestra villa que no habíamos tenido en cuenta en su momento, y sobre todo del vaciado de datos obtenido de la revisión sistemática y minuciosa de El Socialista, que hemos recorrido cuidadosamente desde su número inicial del 12 de marzo de 1886 hasta el último publicado en España coincidiendo prácticamente con el final de la Guerra Civil, el 28 de marzo de 1939. Ir al libro.

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7. Esteban Gutiérrez Díaz-Bernardo, Morachos de ayer (1867-1939). Ensayo de un diccionario biográfico

De nuestro paso por este mundo, excepciones aparte, suelen quedar pocas huellas. Y estas, por desgracia, se borran con facilidad. De ahí la razón de ser de Memoria de Mora en general y de un trabajo como el que el lector tiene ante sí en particular. El objetivo en ambos casos es doble: recuperar a nuestros antepasados hasta donde nos sea posible, a la vez que contribuir a mostrar un camino a nuestros descendientes. Un camino hecho del recuerdo, de un recuerdo que no es más, ni menos, que el encarnizado combate contra el olvido… Ir al libro.

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6. Fray Antonio Marqués, Oración fúnebre laudatoria en las honras de fray Alonso de Biezma (1716)

Hace unas semanas, un artículo de Memoria de Mora daba cuenta de la figura del padre fray Alonso de Biezma (1632-1716), unos de los morachos más ilustres de nuestra historia, quien llegó a ser predicador del Rey, comisario general de Indias y ministro general de la orden franciscana, y, con ello, uno de los hombres más señalados e influyentes de su tiempo. Lo que entonces era un primer acercamiento se ratifica hoy con el acceso directo a la Oración fúnebre en que nos fundábamos, de 1716, debida al padre fray Antonio Marqués, quien aporta en su opúsculo numerosos datos biográficos sobre nuestro paisano.

La digitalización procede de las fotografías que de la obrita hicimos en diciembre de 2012 del ejemplar conservado en la Biblioteca de Castilla-La Mancha, Fondo Antiguo, Signatura 33714(14), y que pasamos a describir y a marcar con un enlace o vínculo que facilita el acceso directo a la obra al lector que lo desee:

Oración fúnebre laudatoria, que en las honras de Nuestro Reverendísimo Padre Fray Alonso de Biezma, Ministro General de toda la Orden de Nuestro Seráfico Padre San Francisco, predicó el Padre Fray Antonio Marqués, Predicador Mayor del Imperial Convento de San Juan de los Reyes de Toledo. Celebradas en el Convento de San Eugenio de la Villa de Mora, a diligencia de una hermana de Su Reverendísima y con asistencia de la Villa y Cabildo Eclesiástico. Día veinte y ocho de octubre de 1716 años. Dedícala su autor a Nuestro Reverendísimo Padre Fray Joseph García, Lector Jubilado, Teólogo de Su Majestad en la Real Junta de la Inmaculada Concepción, etc. y Vicario General de toda la Orden Seráfica. Con licencia. En Toledo: Por Pedro Marqués, Impresor del Rey Nuestro Señor. No consta el año (seguramente ese mismo 1716). Contiene 60 páginas en 4.º (12 hojas más 18 folios numerados), de 19,5 por 14,5 cm, y se halla encuadernado en un volumen facticio que integran 15 obras, de entre las que ocupa el penúltimo lugar.

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5. Miguel Hernández, Vida, martirio y traslación de la gloriosa virgen y mártir santa Leocadia

Miguel Hernández (Mora, 1543-Toledo, 1609) estudió Teología y Artes en Salamanca antes de ingresar en la Compañía de Jesús (1564) y de ser ordenado sacerdote (1572). Es otro de los morachos europeos de nuestra historia local, pues desde 1570, y a lo largo de casi veinte años, ejercerá en distintos lugares del continente (París, Rouen, Roma) y sobre todo en los Países Bajos, donde, entre otras misiones castrenses, se ocupará de la atención a los soldados heridos en campaña. Vivió el saqueo de Amberes (1576) y el posterior sitio de esta ciudad (1584-1585), en que fue herido de gravedad, y antes, la toma de Maastricht (1579), donde contrajo la peste. Muy estimado en el ejército español por su labor como capellán militar, lo fue también en la orden jesuita, en la que dejó honda huella.

Desde sus primeros años en Amberes fue madurando la que se convertiría en empresa fundamental de su vida: el traslado a Toledo de los restos de santa Leocadia, joven cristiana martirizada en las persecuciones del emperador Diocleciano a comienzos del siglo IV; restos que habían ido pasando sucesivamente, a lo largo de más de un milenio, de la Ciudad Imperial —donde la santa nació, vivió y murió— a Oviedo (siglo VIII), Soissons en Francia (siglo IX) y Hainaut o Henao en Flandes (siglo XI). Son precisamente los pormenores de la realización de esta empresa, una vez culminada, los que constituirán la materia de su libro Vida, martirio y traslación de la gloriosa virgen y mártir santa Leocadia (Toledo, 1591), que hoy ponemos a disposición del lector en Memoria de Mora.

El jesuita moracho —en una peripecia paralela en varios aspectos a la posterior de fray Francisco de la Cruz (La portentosa aventura…)— logrará su propósito después de recabar y recibir el apoyo de los papas Gregorio XIII y Sixto V y del rey español Felipe II. Tras convencer a los frailes del monasterio de Saint-Ghislain en que se hallaban, recobrará los restos de la santa a comienzos de 1583, pero habrá de esperar dos años hasta poder formalizar la recepción mediante un breve del Papa y una carta del rey de España. El 22 de noviembre de 1585 parte de Amberes, con las reliquias en un «baulico bien fuerte» que había mandado hacer, escoltado por un buen número de soldados de infantería y algunos lanceros, y con una «patente», para seguridad del camino, de Alejandro Farnesio, gobernador de los Países Bajos. Evita el paso —más peligroso, dice— a través de Francia, para hacer camino por Lovaina, Lieja, Aquisgrán, Maguncia, Fráncfort y otras plazas, hasta llegar a Trento y alcanzar Roma el 13 de febrero del 1586, donde se detiene hasta el 20 de mayo. Se traslada luego a Génova, y allí embarca el 1.º de agosto para llegar por mar a Barcelona el 20 de ese mes. Una vez en España, y siempre por motivos de seguridad, decide transitar por Valencia y no por Aragón. Llega a Cuenca el 12 de septiembre de 1586, pero en Jesús del Monte, monasterio jesuita de Loranca de Tajuña, habrá de aguardar varios meses a que en Toledo se acondicione el lugar dispuesto para acoger las reliquias, lo que le retendrá en ese convento hasta abril de 1587, cuando reemprenda, entre grandes muestras de alegría de las gentes, la etapa final de la expedición, efectuando su entrada en Toledo el 25 de ese mes en medio de un recibimiento popular y oficial extraordinario, con la presencia del rey, la emperatriz, el príncipe y la infanta, todo lo cual describe en su obra con detalle. Era el 27 de abril de 1587 cuando «el padre Miguel Hernández, religioso de la Compañía de Jesús, natural de la villa de Mora» (folio 252v), hacía solemne entrega de las reliquias.

Al año siguiente, el jesuita moracho aún gestionará en Roma una última iniciativa suya en relación con santa Leocadia: la declaración del día 26 de abril como festividad de la traslación en el calendario católico, lo que conseguirá en ese mismo mes de 1589.

Lo aquí expuesto resumidamente constituye el núcleo de la obra (folios 1-280), que recoge también los textos del oficio antiguo y de la misa de santa Leocadia (folios 281-298), así como un buen número de composiciones poéticas en su honor, españolas y latinas, escritas para la ocasión (folios 299-397).

A ella remitimos en la reciente digitalización del ejemplar conservado en la Universidad de Granada (DIGIBUG. Repositorio Institucional de la Universidad de Granada), un volumen de 8 + 396 + 4 hojas en 8.º, de 14 cm, signatura BHR/A-020-338, al que puede accederse a través del URI http://hdl.handle.net/10481/10603, o del enlace inserto en la siguiente ficha bibliográfica, que transcribimos literalmente de la portada de la obra:

Vida, Martyrio, y Translacion de la gloriosa Virgen, y Martyr santa Leocadia. Que escrivio el Padre Miguel Hernandez de la Compañia de Iesus, con la relacion, de lo que passo en la vltima Translacion, que se hizo de las Santas Reliquias de Flandes a Toledo. En Toledo. Por Pedro Rodriguez Impressor, y Mercader de Libros. Año de 1591.

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4. Sebastián Fernández de Medrano, Breve descripción del mundo

Vale la pena haber nacido en Mora para sentir el legítimo orgullo de contarse entre los paisanos de un hombre irrepetible, Sebastián Fernández de Medrano (Mora, 1646-Bruselas, 1705). Tal como avanzamos en su día, Memoria de Mora quiere contribuir a la recuperación de su figura y su obra, y lo hace editando un singular tratado de Geografía que vio la luz en Bruselas en 1688: la Breve descripción del mundo, o guía geográfica de Medrano, lo más principal de ella en verso, impresa hasta seis veces —incluida una versión en francés— antes de concluir el siglo XVIII, pero inédita desde entonces.

Si la obra ha perdido hoy toda validez científica, ha incrementado por el contrario su interés histórico y su valor circunstancial: la redacción parcial en verso; la nómina de los países y regiones de entonces, con nombres tan llenos de magia como Moscovia, Curlandia, Esclavonia, Polodia, Volonia, Samogitia, Livonia, Sarmacia, Scitia…, en ocasiones a medio camino entre la realidad y la leyenda, si no en la leyenda pura: Anián, Quivira, los Montes de la Luna, el río Leteo, El Dorado…; las posesiones de cada príncipe…, son algunos de los asuntos que podemos leer en Sebastián Fernández de Medrano a más de tres siglos de distancia. Ir a la edición de la obra.

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3. Jaime Tió, El castellano de Mora

Presentamos hoy en nuestra Biblioteca una obra literaria de la época romántica que tiene como eje a Mora, su castillo y su castellano o alcaide. Se titula precisamente El castellano de Mora, y es un valioso drama histórico, en prosa y verso, compuesto por el escritor tortosino Jaime Tió (1816-1844), quien lo estrenó y publicó en Barcelona en 1839.

En él, y sobre un fondo rigurosamente real, el autor recrea algunos de los hechos memorables protagonizados en Mora y contornos entre 1141 y 1143 por el gran caudillo Munio Alfonso, alcaide de la fortaleza moracha, hechos que fueron salvados del olvido por la Chronica Adefonsi Imperatoris, o crónica latina del emperador Alfonso VII (1105-1157), escrita inmediatamente después (hacia 1149) de los sucesos acaecidos en las tierras morachas. Sin perjuicio de volver en Memoria de Mora sobre autor y obra (de la que ya publicamos una edición en Toledo, Diputación Provincial, 1999), ofrecemos aquí el acceso a la reciente digitalización, hecha por Google Books, del ejemplar de la edición original del drama conservado en la Biblioteca de Catalunya, de Barcelona:

El castellano de Mora. Drama original en tres actos y cinco cuadros por D. Jaime Tió. Barcelona, Imprenta de Ignacio Oliveres, 1839, 84 páginas.

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2. Sebastián Fernández de Medrano, Autobiografía

Poco estudiada y escasamente conocida resulta la figura y obra del general don Sebastián Fernández de Medrano (1646-1705), otro moracho verdaderamente egregio.

Quede anunciado aquí que Memoria de Mora volverá sobre el personaje y su producción, pero no aguardaremos para divulgar en nuestra Biblioteca un importantísimo escrito suyo cual es esta breve Autobiografía (¿1703?), que descubrió y rescató don Antonio Rodríguez Villa de un cuaderno manuscrito. Lo publicó textualmente entonces (1882) en una doble edición, comentada y completada con la transcripción de un interesante documento de 1729 que recoge lo declarado por el cura de la iglesia parroquial de Santa María de Altagracia, Tomé Gómez Cornejo, acerca del apellido Medrano (adoptado por quien se llamaba en realidad de nación Fernández de Mora), así como las menciones de tres destacados militares morachos coetáneos: don Francisco Álvarez (sargento mayor de Infantería en la ciudad de Bruselas), don Gabriel Cano (coronel en Flandes antes de ser presidente de Chile) y don Antonio Álvarez Ordoño de León. A esta doble publicación, doblemente digitalizada por la Biblioteca Nacional de Madrid en la Hemeroteca Digital y en la Biblioteca Digital Hispánica (la segunda también en Internet Archive. Texts), queremos remitir directamente al lector, advirtiendo de paso que, con la salvedad de la paginación, ambas ediciones son idénticas, de lo que se desprende que la segunda es tirada aparte de la primera:

A. Rodríguez Villa, «Don Sebastián Fernández de Medrano, director de la Real Academia Militar de Bruselas (1646-1705)», Revista Contemporánea, año VIII, tomo XXXVII, enero-febrero 1882, pp. 5-29. Se trata del artículo que abre el citado tomo de la revista, en el que la transcripción de la Autobiografía ocupa las páginas 8-25.

A. Rodríguez Villa, Noticia biográfica de don Sebastián Fernández de Medrano, Madrid, Tipografía de Manuel G. Hernández, 1882. Constituye un folleto de 27 páginas, dentro del cual nuestra Autobiografía se inserta en las planas 6-23.

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1. Sebastián Muñoz Suárez, Vida de fray Francisco de la Cruz

Tan grande como desconocida para los morachos, tan singular como desmedida para cualquiera, se revela la vida y hechos del religioso carmelita fray Francisco de la Cruz, nacido en Mora en 1585 y protagonista de una aventura humana literalmente increíble. Increíble pero cierta, como lo atestiguan los documentos conservados, en especial el que ofrecemos al lector con este libro publicado muy poco después de su muerte, acaecida en 1647. Habrán de transcurrir entonces solo veinte años para que el licenciado Sebastián Muñoz Suárez dé a las prensas su Vida del Venerable Siervo de Dios Fr. Francisco de la Cruz (Madrid, Diego Díaz de la Carrera, 1667), que será reeditada y adicionada no mucho más tarde (1688) por fray Marcelino Fernández de Quirós y reimpresa sucesivamente en 1749, 1768 y 1898. Fue esta última edición la que cien años después (1998) publicó en facsímil la Diputación Provincial de Cuenca y luego digitalizó (2000) José María Martínez Martínez para la página web de La Alberca de Záncara (http://alberca.cuencamagica.com/), el pueblo conquense en el que fray Francisco se estableció y murió.

Sin perjuicio de volver, como haremos, sobre este moracho irrepetible, queremos hoy consagrar a su figura el primer volumen de la Biblioteca de Memoria de Mora, que citamos por extenso:

Vida del Venerable Siervo de Dios Fr. Francisco de la Cruz, religioso de vida activa del Orden de Nuestra Señora del Carmen, de antigua y regular observancia: el primer hijo de la Iglesia que hizo peregrinación a los Santos Lugares de Jerusalén, Roma y Santiago de Galicia con cruz a cuestas, por quien Nuestro Señor ha obrado grandes y extraordinarios prodigios en vida y en muerte. Escrita e impresa en el año 1688 por el Licenciado don Sebastián Muñoz Suárez, Presbítero, Comisario del Santo Oficio. Adicionada por el M.R.P.M.Fr. Marcelino Fernández de Quirós, Doctor en Sagrada Teología por la Universidad de Salamanca y Catedrático de Filosofía en ella, Examinador Sinodal de este Arzobispado, Prior que ha sido de su convento de Toledo y al presente Definidor Mayor de la Provincia de Castilla de dicha Orden. Reimpresa en 1898 a expensas de don E. Rafael Casas y Rueda, médico cirujano y abogado del Ilustre Colegio de Madrid. Madrid, Imprenta del Asilo de Huérfanos del Sagrado Corazón de Jesús, 1898, 252 páginas.

Adenda (diciembre de 2011)

Mantenemos en las líneas precedentes el texto de la que constituyó la presentación, en marzo de 2011, de esta Biblioteca de Memoria de Mora. Nueve meses más tarde, una vez publicado además nuestro artículo La portentosa aventura de fray Francisco de la Cruz, carmelita moracho (1585-1647), volvemos sobre esta entrada inicial para completarla y enriquecerla con dos aportaciones recientes de gran interés: la primera edición del libro de Muñoz Suárez, digitalizada por Google Books a partir del ejemplar de la Biblioteca de la Universidad Complutense de Madrid; y el manuscrito, conservado en la Biblioteca Nacional y accesible ahora en la Biblioteca Digital Hispánica, que da cuenta de la peregrinación del carmelita moracho en su tránsito por la región francesa de la Provenza. Detallamos ambas obras a la vez que facilitamos los enlaces correspondientes:

Vida del Venerable Siervo de Dios Fr. Francisco de la Cruz, religioso de vida activa del Orden de N. Señora del Carmen… Por el Lic. D. Sebastián Muñoz Suárez presbytero, comissario del Santo Oficio. En Madrid, por Diego Díaz de la Carrera, a costa de Antonio Riero y Texada…, 1667, 8 + 167 hojas. Carece de portada. Biblioteca de la Universidad Complutense de Madrid: signatura BH FLL 8718.

Relación del buen viaje del Venerable fray Francisco de la Cruz Carmelita Español, y de la visión que vido en Tolosa, y de los milagros que á echo en lo bajo de la Lenguadoca. 3 páginas. 32 x 24 cm. Manuscrito del siglo XVIII procedente del archivo del duque de Osuna. Biblioteca Nacional: signatura MSS/11137 (pp. 97-99).

 

Una respuesta a Biblioteca

  1. Antonio de la Peña dijo:

    Enhorabuena una vez más, amigo Esteban, por tu trabajo; en una ojeada muy somera he reconocido muchos apellidos, algunos de ellos muy cercanos y/o propios. Por favor, sigue investigando y los demás aprovechándonos. Un abrazo.

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