En octubre de 1918, el Ayuntamiento de Mora decidía dar a una de las plazas principales de la villa el nombre del entonces presidente de los Estados Unidos de América. Se trataba de una novedad absoluta, puesto que nunca antes el nombre de una persona extranjera había figurado en el callejero moracho. En un tiempo en que la Gran Guerra, redoblada con la terrible epidemia de gripe, alcanzaba de un modo u otro todos los rincones, la decisión del consistorio moracho no pasó inadvertida, sino que saltó a las páginas de los periódicos de la capital y hasta dio origen a alguna escaramuza, dentro y fuera de Mora, entre partidarios de los contendientes en el conflicto. Ir a Casos y cosas.
La plaza de Wilson… y sus circunstancias (octubre de 1918)
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