Conocer a Esperanza Abad, con el fin de darla a conocer a sus paisanos, era una obligación para Memoria de Mora, y así lo sentíamos. Se nos dirá que los morachos, o buena parte de ellos, ya sabían de Esperanza, pero lo cierto es que pocos alcanzaban a saber, alcanzábamos a saber, su verdadera dimensión artística y profesional. La de una cantante, actriz, investigadora y profesora de la voz no solo plena de talento, inteligencia, facultades, perfección técnica y fuerza expresiva, sino dotada de una integridad, autoexigencia y dedicación que despertó la adhesión, la admiración y hasta el asombro allá donde cantó, actuó y enseñó. Una artista única, una persona ejemplar y un orgullo para todos nosotros. Ir a Biblioteca.
Esperanza Abad o el arte de la voz
Esta entrada fue publicada en Sin categoría y etiquetada Agustín González Acilu, Arnold Schönberg, Artistas de Mora, Artistas morachos, Atalaya Teatro, Claudio Prieto, Cuatro perfiles de Yerma, Daniel Martínez Babiloni, Daniel Stéfani, Diana Pérez Custodio, Equipo 40, Esperanza Abad, Esperanza López-Abad y López, Esteban Gutiérrez Díaz-Bernardo, Francisco Cano, Francisco Nieva, Francisco Otero, Gerardo Gombau, Grupo Canon, Grupo Koan, Javier Maderuelo, Jesús Villa Rojo, Joan Guinjoan, John Cage, José Iges, José María Franco Gil, José Ramón Encinar, Laboratorio de Interpretación Musical, LIM, Llorenç Barber, Los baños de Argel, Luciano Berio, Luis de Pablo, María Luisa Ozaita, Música de vanguardia, Música escénica, Música fonética, Música vocal, Miguel Alonso, Miguel Arrieta, Mora, Mora de Toledo, Rafael Gómez Senosiain, Ramón Barce, Ricardo Iniesta, Ritual, Solistas de Madrid, Teatro de la voz. Guarda el enlace permanente.