Y tan curioso. Vea el lector la escueta noticia que con este título trae El Castellano del 23 de abril de 1936 (XXXII, 8.375, 23-IV-1936, p. 1, número que no está digitalizado): Alcázar de San Juan.—El niño Bonifacio Raboso expulsó hoy una peseta que se había tragado hace ocho años. Ante lo extraordinario del caso, los médicos se proponen hacer una radiografía que aclare dónde ha podido tener alojada la moneda durante tanto tiempo. No alcanzó el periódico a averiguarlo… Ir a Cajón de sastre.
Sobre don Hipólito Jiménez y Jiménez-Coronado (1893-1991)
Como nos ocurre con tantas cosas del pasado de Mora, apenas si conocíamos de don Hipólito Jiménez algo más que su nombre y algún dato biográfico que otro envuelto en la nebulosa: había sido un importante abogado, había participado en la vida política, había ocupado algún cargo de relieve… Pero he aquí que recientemente hemos dado con varias menciones y noticias suyas de los periódicos, en especial con dos documentos que nos aproximan notablemente al personaje y que nos han decidido a traerlo a las páginas de Memoria de Mora… Ir a Personas y personajes.
José I visita Mora y condecora a don Francisco de la Cuerda (9 de enero de 1810)
Algo sabemos sobre Mora y los morachos en los años y en los hechos de la Guerra de la Independencia (1808-1814), y algo también sobre nuestro paisano el obispo don Francisco de la Cuerda y García (1747-1815), que vivió y protagonizó en parte unos y otros. Debemos este conocimiento a Rafael y Alejandro Fernández Pombo, a través de sus opúsculos Mora en la Guerra de la Independencia e Hijos ilustres de Mora, y a Hilario Rodríguez de Gracia, autor de un apunte publicado aquí mismo, Sobre el testamento de don Francisco de la Cuerda: una nota biográfica. Pues bien, en este fondo queremos situar el documento que ofrecemos a los lectores de Memoria de Mora y que ilumina puntos hasta ahora oscuros de la visita a la villa del rey intruso y de la actitud de don Francisco hacia los nuevos gobernantes…. Ir a Breves.
«Pasa más hambre que un maestro de escuela», o los sueldos de 1914
Pasa más hambre que un maestro de escuela. Así reza un dicho que muchos de los que hoy peinamos canas aprendimos e hicimos nuestro desde la niñez; por más que su sentido, bien transparente, no se apoyaba ya en la realidad de entonces, sino de otra que venía de lejos, de tan lejos, que había llegado a penetrar en el acervo de la lengua. Lo cierto es que a comienzos del siglo pasado la estrechez en que vivían muchos maestros era angustiosa, como percibimos cuando en noviembre de 1914 los profesores interinos de primera enseñanza levantan la voz ante la sociedad aireando su queja al ministro de Instrucción Pública y Bellas Artes: «aún existen maestros que cobran menos que un pocero, que un mozo de cuerda, que un criado de labranza, y muchísimo menos que un aguador»… Ir a Cajón de sastre.
«Por mi dinero, quiérolo bueno»: el jabón de Mora en los anuncios de la prensa madrileña del siglo XIX
Pocos morachos desconocerán que en nuestra villa existió en el pasado una importante industria del jabón, con fábricas que elaboraban un producto de calidad extraordinaria, acreditada incluso en varias de las llamadas exposiciones universales que se hicieron en medio mundo. Aquí mismo, en Memoria de Mora, algo hemos escrito sobre ello. Pero lo que seguramente no sabrán nuestros paisanos —como no lo sabíamos nosotros hasta dar con el tesoro que hoy dejamos en sus manos— es hasta qué punto el jabón de Mora era conocido y apreciado en la capital de España, y por ende, en España entera… Ir a Casos y cosas.
Automóviles en Mora a principios del siglo XX
Al moracho de hoy le costará imaginarlo, pero hubo un tiempo sin automóviles, ni siquiera en la plaza. Hasta hace unos cien años, cuando comenzaron a rodar los primeros, tanto públicos como particulares, por las calles y carreteras españolas. También por las de Mora y alrededores. Porque el proyecto de un servicio diario de automóviles para viajeros y mercancías entre Mora y Toledo nace en 1904, una vez iniciados los trabajos de la nueva carretera por Mascaraque, Almonacid y Nambroca. Tras construirse el primer tramo, de Mora a Almonacid, se dice que dos empresarios morachos piensan establecer el citado servicio, pero la demora en las obras debió de retraerlos… Ir a Breves.
Don Tancredo
Entre los españoles de cualquier condición, siempre que no sean muy jóvenes, es sobradamente conocido el nombre de Don Tancredo, que designaba al torero bufo que subido a un pedestal se plantaba inmóvil ante el toro, y que el idioma ha hecho suyo para censurar la pasividad o la inacción, especialmente en política. Lo que ya se conoce menos es que no aludía en origen a un tipo o figura genérica, sino a un individuo de carne y hueso, el valenciano Tancredo López Martín (1862-1923)… Ir a Cajón de sastre.
Periodistas morachos: Francisco Gómez Corrales, «Paco» (1899-1979)
Nuestra serie Periodistas morachos se detiene hoy en la producción de juventud de Francisco Gómez Corrales, Paco (1899-1979), a quien muchos de nosotros conocimos en la etapa final de su vida como corresponsal de El Alcázar, y del que recogemos sus notas y crónicas publicadas, sobre todo en El Castellano, en los años veinte y treinta del siglo pasado. Los azares de la vida encaminaron a nuestra villa para siempre a este activo talaverano que acabaría siendo con todo merecimiento un moracho muy distinguido… Ir a Personas y personajes.
Escribanos de Mora
Gracias a Mercedes Mendoza Eguaras y a su Catálogo de escribanos de la provincia de Toledo (1524-1867), conocemos los nombres de los escribanos que ejercieron en Mora a lo largo de esos tres siglos y medio. Los datos allegados nos muestran cómo hubo casi siempre escribanos en nuestra villa, generalmente más de uno, y que en ella coincidieron por momentos hasta cuatro de estos profesionales. Igualmente observamos la larga permanencia de oficiales como Diego Sánchez Mijares, que ejerció durante 58 años entre 1738 y 1796; o Manuel Martín Coronel, quien desplegó su actividad a lo largo de medio siglo (entre 1793 y 1843), Diego Ramos de Pulgar (1669-1711), Faustino Rodríguez Malo Castellanos (1759-1791), Francisco González (1636-1668)… Ir a Breves.
Automóviles en 1912
¿Se ha preguntado el lector cuántos coches habría en España hace cien años? Aquí lo sabemos: exactamente 5.816, de los que 1.461 estaban inscriptos (como escribe el periódico) en Madrid y 1.040 en Barcelona, 688 en Guipúzcoa, 298 en Vizcaya, 205 en La Coruña, 167 en Sevilla y Valencia…, y así hasta los 4 de Cuenca y los 3 de Teruel. ¿Y las líneas de automóviles de servicio público? Poco más de un centenar para toda España… Ir a Cajón de sastre.