Pasan de setenta millones de individuos que hablan el idioma español en el mundo —escribía El Castellano en 1907—, pues en España lo hablan dieciocho, en Méjico bastante más de trece, en las Antillas tres, en Guatemala 1.600.000, en el Salvador 600.000, en Honduras 398.000, en Nicaragua 500.000, en Colombia 3.000.000, en Venezuela 2.400.000, en el Ecuador 1.200.000, en el Perú 4.500.000, en el Paraguay 656.000, en el Uruguay 881.000, en Chile 3.000.000 y en la Argentina 4.500.000. Total, 60.087.000 individuos… Ir a Cajón de sastre.
Hablantes de español hace cien años
Del colegio de la calle Honda (1915) al Colegio Teresiano (1921)
El conocimiento del pasado nos llega (cuando nos llega) disgregado, fragmentado, disperso. De ahí que con frecuencia no alcancemos a interpretarlo porque nos faltan piezas para armar el rompecabezas. Es lo que nos ocurría al considerar los primeros pasos, o los pasos previos, del Colegio Teresiano; mejor dicho: del colegio construido en la calle Honda en 1915, que hubo de esperar todavía unos cuantos años para ser el Colegio Teresiano. No comprendíamos esa tardanza porque no habíamos sabido casarla con la peripecia personal de su impulsor, el cura párroco don Ángel Ríos Rabanera… Ir a Breves.
La televisión en 1924
En 1924, la televisión aún no ha llegado al diccionario, pero sí al periódico. Es por entonces un reto para la física y pura fantasía para el común de los mortales. Lo aprendemos en la Wikipedia: la experiencia inaugural surge en 1925, e inmediatamente se dan en Inglaterra (1927) y Estados Unidos (1930) las primeras emisiones públicas por sistemas mecánicos, un procedimiento que caducará pronto, cuando a mediados de los años treinta se inicien los sistemas electrónicos. De entonces datan las primeras emisoras: la BBC en Inglaterra (1936), la NBC en los Estados Unidos (1939)… Ir a Cajón de sastre.
Miguel Hernández, «Vida, martirio y traslación de la gloriosa virgen y mártir santa Leocadia»
Abrimos hoy de nuevo nuestra Biblioteca para incorporar el volumen digitalizado de la Vida, martirio y traslación de la gloriosa virgen y mártir santa Leocadia (1590), obra de otro de nuestros paisanos europeos, el padre Miguel Hernández (Mora, 1543-Toledo, 1609), de la Compañía de Jesús, quien narra en el libro la que fue una extraordinaria aventura religiosa, humana y personal: la recuperación para la iglesia toledana los restos de la santa, que desde hacía más de ocho siglos habían sido llevados de una parte a otra y se hallaban entonces en un monasterio de Flandes. Ir a Biblioteca.
El caso del suicidio de la criada del párroco
Hubo un tiempo en que arrojarse al pozo, en Mora como en los pueblos de toda España, era la forma más frecuente de suicidio. Algún día volveremos sobre el asunto. De momento no haremos sino quedarnos con esta noticia de El Castellano, el diario católico: «En Mora ha puesto fin a su vida, arrojándose al pozo de la casa donde se hallaba sirviendo, Francisca Martín Rodríguez, de 35 años de edad y viuda». Al margen de la tragedia, no observaríamos en ella nada de particular de no disponer de otra versión del caso, la de El Eco Toledano, periódico liberal: «En el domicilio del cura párroco de esta localidad, D. Ángel Ríos, se ha suicidado arrojándose al pozo que existe en dicha casa Francisca Martín Rodríguez, de treinta y cinco años, viuda…» Ir a Breves.
Periodistas morachos: Dr. Sotero García de Mayoral
Entre los periodistas morachos que hemos llamado ocasionales o vocacionales se encuentra el doctor don Sotero García de Mayoral, un médico que ejerció como corresponsal y delegado de El Castellano en Mora entre 1916 y 1919. No parece que fuera natural de la villa, ni siquiera que residiese en ella muchos años, pero aquí ejerció y vivió como un moracho más. Sabemos de su existencia cuando fecha en Mora, en julio de 1914, su artículo «Capítulos de un libro»… Ir a Personas y personajes.
Festejos en prosa rimada (1912)
De entre las notas, noticias e informaciones que sobre la feria de Mora publicaron hace un siglo los periódicos toledanos, queremos hoy destacar una verdaderamente singular. Se debe a Un Magister, seudónimo tras el que se oculta nuestro paisano Mónico Bautista-Abad (1888-1953), colaborador en su juventud (1911-1915) de El Castellano y El Eco Toledano con escritos que tendremos ocasión de examinar en Memoria de Mora. Pues bien, en una de las crónicas que envía desde la villa a principios de septiembre de 1912, su vena juguetona se aplica a establecer períodos, contar sílabas y hacer consonar palabras, de tal manera que acabará componiendo un curioso ejercicio de versificación no carente de chispa (ni de irregularidades y altibajos, para ser sinceros)…Ir a Breves.