Traemos hoy a las páginas de Memoria de Mora a nuestro paisano Abdón Martín-Carretero y Castro, un moracho digno de no ser imitado; un curioso personaje que hallamos en torno a 1865 directamente envuelto en el escándalo. Albéitar, herrador, estudiante de Veterinaria, primista, activista, periodista…, al parecer expulsado de Mora en los primeros años sesenta, se mueve después por Mazarambroz, Toledo, Madrid y Córdoba a caballo de diversas vicisitudes y situaciones, algunas de ellas bien poco edificantes. Ir a Personas y personajes.
Abdón Martín-Carretero, un moracho en el lado oscuro
Cuando se envolvía en papel de periódico: la queja de un moracho en 1912
Hubo un tiempo en que nuestras abuelas o bisabuelas —disculpen las lectoras lo exclusivo del femenino, pero así solía ser— hacían la compra portando el entonces imprescindible esportillo, que iban llenando con lo que mercaban en la plaza o en la tienda. Un hábito que en cierto modo hemos recuperado en nuestros días, cuando por fin vamos asumiendo la necesidad de reducir el uso de las bolsas de plástico y otros materiales difícilmente reciclables —digámoslo a la moderna— en favor de la conservación del planeta… Ir a Breves.
Colegios particulares en Mora (1895-1928)
En un tiempo en que la enseñanza, en Mora y en toda España, padece un considerable atraso, se dan en la villa novedades reseñables en este ámbito: escasas pero sugerentes en la que hoy llamaríamos Secundaria (entonces oficialmente Segunda Enseñanza), y abundantes pero precarias en la Primaria (o Primera Enseñanza). En todo caso, y con mayor o menor relieve, presentamos en estas páginas las propuestas de D. Maximino Esteban Almeida para el Colegio de Nuestra Señora del Carmen; de D. José María Carpena para el de Nuestra Señora de la Antigua; de D. Félix de Mora-Granados para el de Educación e Instrucción; de D. Segundo Sánchez-Archidona para el de San Ignacio de Loyola; y, sin rótulo conocido para los centros que dirigen, las de D.a Gertrudis Gálvez, D.a Josefa García-Olías, D.a María Cruz Fernández-Cañaveral y un largo etcétera. Ir a Casos y cosas.
Morachos para el recuerdo: Isidoro Millas, cónsul de España (con un apunte sobre el apellido y su origen)
Siguiendo la serie que en su día iniciamos con don Félix de Mora-Granados, queremos ampliarla hoy con la presencia de otro moracho merecedor del recuerdo de todos. Se trata de don Isidoro Millas y Rodríguez de Segovia, quien en su día fue conocido en la villa como el cónsul (pues lo fue de España en diversos lugares del mundo), y que honró su carrera con una dedicación y acierto que le ganaron estima y prestigio. Nuestro artículo aborda además el curioso origen y posterior transformación de su apellido paterno, Millas, uno de los más singulares y específicos de la rica onomástica de Mora. Ir a Personas y personajes.
Dos epidemias y una tragedia (1928 y 1931)
En estos tiempos nuestros de infecciones y contagios, parece oportuno evocar otros, un siglo atrás, en que las cosas no eran muy distintas. Existían ya por entonces vacunas para el cólera, la peste, la rabia o la difteria; se anunciaban las de la tuberculosis y la tos ferina, y estaban aún por venir las de la fiebre amarilla, el tifus, la gripe, la poliomielitis… Y también la del sarampión, que no llegaría hasta 1963, una enfermedad grave, altamente contagiosa, que afectaba sobre todo a niños de muy corta edad, lo que generaba una enorme inquietud en la sociedad. Ir a Breves.
Cuarta edición de «Morachos de ayer (1867-1939). Ensayo de un diccionario biográfico»
No ocultaremos la satisfacción que sentimos al presentar una nueva edición de nuestro repertorio biográfico Morachos de ayer (1867-1939), una obra que, tanto en su concepción como en su progresión, viene a ser reflejo y compendio de nuestro quehacer en Memoria de Mora. Ocho años y medio después de su aparición, ofrecemos aquí una versión renovada y mejorada, en cantidad y calidad, de este nuestro diccionario biográfico, que, a partir de nuevas y diversas fuentes de información, da testimonio de las vidas y afanes de unos 16.000 paisanos nuestros que llenaron una época de tanta importancia en la historia de Mora. Ir a Biblioteca.
Vidas olvidadas. Víctimas de la represión política en la posguerra (Mora, 1939-1944)
Cuando todavía resuenan los ecos de la excepcional acogida que los morachos hemos dispensado en los últimos meses al libro En voz baja, la obra que por fin ha abierto la senda para que las generaciones presentes y futuras puedan acercarse a los avatares —por no decir los horrores— de la Guerra Civil que vivieron nuestros antepasados, Memoria de Mora se complace en presentar, en versión preparada especialmente para la ocasión por su autor, nuestro querido amigo Tomás Calderón García, moracho de pro, la noticia del formidable fondo biográfico sobre el que se levanta su investigación, aún en curso. Son las biografías de centenares de víctimas, hasta hoy sepultadas en el silencio del olvido, a quienes tocó pagar el más alto precio, el de la vida y el de la libertad. Ir a Personas y personajes.
En el nombre del padre
Nada descubriremos seguramente a nuestros amigos de Memoria de Mora si nos declaramos interesados por la onomástica, es decir, por el estudio de los nombres propios de persona. Quienes nos siguen tal vez recuerden nuestros anteriores trabajos sobre los motes o los nombres raros, o quizá alguna de las referencias que hemos ido desgranando hasta ahora sobre los apellidos morachos. Pues bien, precisamente acerca de los apellidos en el siglo XIX, y en particular sobre el origen del uso del segundo apellido, versa este estudio, que situamos, claro está, en el ámbito de nuestra villa. Ir a Casos y cosas.