Los tiempos cambian, y cómo cambian… Es posible que a nuestros lectores jóvenes el título de esta nota les mueva a extrañeza, si no a risa. ¿Es que alguna vez un beso ha sido motivo de denuncia ante un juez? ¿Es que alguna vez alguien ha pretendido cobrar mediante un juez los besos recibidos? Pues no se asombren ni se burlen, amigos incrédulos de Memoria de Mora, porque presentamos las pruebas de que en 1906, y con pocos días de diferencia, en materia de besos pasaban por el mundo, de Colmenar Viejo a Londres, casos tan curiosos como los que hoy traemos… Ir a Cajón de sastre.
Besos en los tribunales
Antes del tren (1868-1879)
Recogemos aquí unas breves notas que desde la prensa madrileña enfocan a Mora y el tren, es decir, a la línea férrea que unió la villa con Ciudad Real y Extremadura por un lado, y, sobre todo, con Madrid por otro. Presentamos una sucinta visión de cómo se hacía el transporte en 1868, desde y hasta nuestro pueblo, mayoritariamente en carro; los esfuerzos de los morachos para conseguir que la nueva línea Madrid-Ciudad Real pasara por Mora; algunos conflictos con los obreros en los trabajos de construcción; el robo de que fue objeto el cajero de la compañía, y los planes para la inauguración de la línea una vez concluida su construcción… Ir a Casos y cosas.
Mora y la Guardia Civil
En 1863 los morachos andaban sobrecogidos. ¿La razón? En parte quizá a causa de lo sucedido en agosto: se había cometido en la villa «un robo de 18.000 reales por cuatro hombres desconocidos, tres de los cuales se presentaron a caballo». Pero sobre todo por lo que anunciaba una noticia pocas semanas después: «Dicen de Toledo el 28 que acababa de ser cogido en uno de los cigarrales, extramuros de aquella ciudad, otro de los presos fugados de la cárcel. Es el conocido por el Mellado, que estaba condenado a muerte como envenenador de su hija y de su mujer». Mejor dicho, andaban sobrecogidos por lo que se infería de la continuación de esta noticia… Ir a Breves.
El peto o la vida
De 1928 data la nueva reglamentación según la cual los caballos de los picadores en las corridas de toros habían de salir al coso provistos de un peto que les defendiera de las acometidas de los astados, casi siempre con funestas consecuencias para los equinos. En efecto, una real orden de mayo de 1926 establecía que se nombrase una comisión que «estudiara y propusiera la forma de reducir el riesgo a que son sometidos los caballos en las corridas de toros, y que el dictamen que emitiera en su día la comisión se incorporara al reglamento de corridas de toros vigente»… Ir a Cajón de sastre.
El caso del cura suicida (julio de 1877)
Hace unos meses publicábamos, en el número 24 de esta misma sección de Breves, la nota «Quitarse la vida», y en ella reuníamos unos cuantos testimonios periodísticos de suicidios de morachos que por lo común acababan tristemente en el fondo de las quietas aguas de los pozos de la villa. Pero ninguno quizá tan curioso como el que leemos ahora en el diario La Iberia: A las ocho de la noche del día 31 del pasado, la Guardia Civil del puesto de Mora recibió aviso de haberse tirado al pozo de la casa donde vivía el presbítero don Gonzalo Gálvez y Yébenes… Ir a Breves.
Sermón de un cuáquero
O cuákero, como escribe literalmente el periódico. Digamos que los cuáqueros, formalmente pertenecientes a la Religious Society of Friends o Sociedad Religiosa de los Amigos, se caracterizan por la búsqueda de la verdad y por la defensa de la justicia, la vida sencilla y el pacifismo. Algo de todo ello hay en el «Sermón de un cuáquero» que da título a nuestra nota a partir de este suelto de El Nuevo Ateneo: «Hermanos míos, tres cosas hay que maravillan mucho…» Ir a Cajón de sastre.
Más referencias del jabón de Mora en la prensa madrileña: el «Diario de Avisos de Madrid» y sus continuadores (1825-1879)
Volvemos, y volveremos aún, al jabón. Si en nuestro artículo «Por mi dinero, quiérolo bueno»: el jabón de Mora en los anuncios de la prensa madrileña del siglo XIX recogíamos el testimonio de cerca de 500 textos publicitarios procedentes de los periódicos madrileños de esta centuria, ahora agregamos más de 600, con el interés añadido de que una parte de ellos cubre el hueco que nos había quedado abierto entre 1825 y 1842. Proceden del Diario de Avisos de Madrid y del Diario Oficial de Avisos de Madrid, continuaciones ambas de Diario de Madrid, que volvió a operar con este mismo nombre entre febrero de 1836 y octubre de 1847… Ir a Casos y cosas.
Cipriano Villarreal, torero moracho
No es tierra de toreros la nuestra. Nombres y números cantan. Hasta la aparición de Eugenio de Mora en los años noventa, pocos son los diestros morachos conocidos, si es que hay alguno —nos viene a la mente Eugeniete, el padre de Eugenio, en los sesenta—, al menos que haya llegado a debutar con picadores. Una buena razón, sin duda, para no silenciar el nombre de Cipriano Villarreal, del que hallamos esta única referencia del crítico taurino José Manuel Santos, más conocido por su seudónimo de Verde y Oro, en un número de El Eco Toledano de agosto de 1914… Ir a Breves.
El hombre casado que iba a casarse otra vez (1929)
Las bodas siempre han reclamado la atención del respetable. Buena parte del éxito de las revistas llamadas del corazón (en papel, en televisión, en el medio que sea) reside en las crónicas e imágenes de amores que acaban en esponsales (como antes se decía), y en los esponsales mismos. El cine de nuestra época, por ejemplo (a veces de la serie B, o C, que es sociología más que arte), bien que lo atestigua, con la profusión de novios y novias, de madrinas y damas de honor, de tules y banquetes; es decir, de las celebraciones de enlaces matrimoniales y todo lo que las envuelve. Y si hay circunstancias que las hacen peculiares o diferentes, mejor que mejor, miel sobre hojuelas… Ir a Cajón de sastre.