No salíamos de nuestro asombro al leerlo la primera vez: ¿una boda «en la madrugada»? ¡Recontra! Era el 15 de agosto de 1910; no constaba la hora; los contrayentes, José María Gilly y Dolores Jiménez. ¿Tal vez un error? No, pues pocos años después, Miguel Maestro-Muñoz y Victoriana de Mora-Granados celebraban sus nupcias a las tres de la mañana (¡cielos!) del 7 de mayo de 1917. ¿Excentricidades de unos cuantos? No parece: otro paisano nuestro, Gregorio Lillo Jiménez, se había casado en Manzaneque con Mercedes Gómez del Campo a las cuatro de la madrugada unos días después de la feria de la villa de 1915… Ir a Breves.
Un orgaceño en las Indias Occidentales: el soldado Alonso de Contreras (siglos XV-XVI)
En cuestión de lecturas, como en la mesa, todo alimenta. No hace muchos meses que nos sumergíamos en las 1.500 páginas largas de la inmensa, en todos los sentidos, Historia verdadera de la conquista de la Nueva España (1568), de Bernal Díaz del Castillo. Un alimento tan nutritivo como exquisito, en el que, por añadidura, hallábamos esta pequeña golosina, que nos aprestamos entonces a anotar: la mención de un tal Alonso de Contreras, «natural de la villa de Orgaz», del que carecíamos en absoluto de noticias. Puestos a la consulta de www.villadeorgaz.es, espléndida página a cargo de Jesús Gómez Fernández-Cabrera, comprobábamos que en ella no aparecía nuestro Contreras… Ir a Cajón de sastre.
Leandro Navarro Pérez, un hijo adoptivo en la memoria de Mora
Hoy es una de las ocasiones en que Memoria de Mora lamenta no ser grande. Grande para poder dar a conocer la impagable labor que en su día realizó don Leandro Navarro en los olivares morachos. Y grande sobre todo para difundir a los cuatro vientos con tanta fuerza como emoción la pasión y la obra de Salvador Núñez en pro de las cosas de Mora. Cuando se cumplen cien años justos del nombramiento de don Leandro Navarro como hijo adoptivo de nuestra villa y apenas unos pocos meses de la dolorosa pérdida de Salvador, Memoria de Mora se honra con la publicación de este artículo póstumo del que fue amigo entrañable y generoso compañero. Ir a Personas y personajes.
La carretera de Toledo venía de lejos
«No tanto», pensarán nuestros lectores. Y tendrían toda la razón del mundo si no apoyásemos nuestro título en lo que tratábamos en el anterior número 8 de estos mismos Breves, donde leíamos cómo el primer tramo (Mora-Almonacid) de la nueva carretera que había de unir Mora con Toledo se inauguraba en la primavera de 1904. Y tras no pocas protestas, idas y venidas, audiencias y solicitaciones, buenas palabras…, y pocos hechos, la carretera no se completó hasta entrados ya los años treinta. Pero es que ahora venimos a saber que ese primer tramo, el que creíamos inicio de todo, ya llevaba otros veinte años de espera. Lejos, pues, en el tiempo; no en el espacio… Ir a Breves.
Compuesta, sin novio…
…Y sin 2.250 pesetas. Por si no era poco el infortunio de la mujer —en su desvalimiento tópico tradicional— que perdía de golpe el novio y el casorio, he aquí una situación aún más grave, pues la moza en cuestión hubo de rascarse el bolsillo, y bien rascado. Esas 2.250 pesetas, hoy poco más de 13 euros, representaban hace cien años «una respetable cantidad de dinero»; tanta, por hacernos una idea, como para poder llegar a comprar hasta siete relojes de bolsillo de oro de 18 quilates (marca Lepine, a 318,75 pesetas uno, como leemos en un anuncio de por entonces)… Ir a Cajón de sastre.
Oficios y nombres en Mora a mediados del XVIII
Complementando el artículo que sobre el Catastro de Ensenada nos ofrecía hace unas semanas, Julián de la Cruz de Gracia centra ahora su nueva y excelente contribución a Memoria de Mora en los cientos de antepasados nuestros que en el documento aparecen: sus nombres de pila y sus apellidos, sus oficios y rentas anuales, sus tratamientos sociales…, son estudiados en la presente entrega, en la que el autor ha querido destacar precisamente la importancia relativa de unos factores y otros. Ir a Personas y personajes.
“Catorce versos dicen que es soneto…”
No faltarán amigos de Memoria de Mora amantes de la literatura —o expertos en la materia, quién sabe— que lo conozcan, y hasta que lo recuerden con nitidez. Nos referimos al célebre soneto de Lope de Vega que comienza: Un soneto me manda hacer Violante,/ que en mi vida me he visto en tanto aprieto;/ catorce versos dicen que es soneto… Etcétera. Léalo o repáselo el lector si lo tiene a bien: aquí mismo, entre mil sitios posibles (YouTube incluido). Se trata en verdad de una maravilla de gracia y oportunidad. No tanto una maravilla del arte como de la artesanía: un curioso ejercicio de taracea que consigue aún hoy interesarnos y hasta cautivarnos… Ir a Cajón de sastre.
Primer acercamiento a fray Alonso de Biezma (1632-1716), ministro general de la orden franciscana
Entre los morachos de otras épocas merecedores de nuestro recuerdo y reconocimiento, se cuentan por derecho propio los que contribuyeron en su vida y con su vida a dar razón de nuestra patria chica por muchas y hasta por todas partes del mundo: aquellos que colaboraron de firme, por decirlo a la moderna, en situar a Mora en el mapa. Pocos casos habrá comparables al del padre fray Alonso de Biezma (1632-1716), predicador del Rey, comisario general de Indias, ministro general de la orden franciscana, uno de los hombres más grandes de su época, uno de nuestros paisanos más grandes de todos los tiempos y un completo desconocido para los morachos de hoy. Ir a Personas y personajes.